7 mitos financiación startups

7 mitos sobre financiación en Startups

Es muy común, dentro del “mundillo emprendedor” encontrarnos con consejos tipo, o creencias que van pasándose de unos a otros y que bajo nuestro punto de vista, muchos de ellos no benefician a los emprendedores.  En esta ocasión hemos elegido el ámbito de la inversión en startups para darte nuestro punto de vista sobre 7 mitos de cosas que se deben o no hacer cuando se busca inversión o se defiende el proyecto frente a un tribunal de posibles inversores. Así que vamos al tema.

 

Mito 1: Si te esfuerzas lo suficiente puedes encontrar inversores

Realidad: Solo un pequeño conjunto de nuevas startups serán capaces de conseguir financiación

Aunque debería ser obvio, no lo és. Los inversores buscan un retorno de la inversión real. Para esto se necesita suerte, trabajo duro y también un modelo de negocio que ofrezca previsiones de crecimiento y la posibilidad razonable de ser comprada por una gran empresa o salir a bolsa en pocos años.

Los servicios son, generalmente, menos atractivos para los inversores. Aunque existe excepciones, la empresa en la que invertir tiene que ser escalable, lo que significa que pueda incrementar fácilmente los volúmenes de ventas tras la inversión. Por lo general, esto significa que son empresas se productos, o en su defecto, servicios productizados, como el caso de muchas aplicaciones web o APPs.

Si piensas en tu propio modelo de negocio, imagina qué sucedería si duplicaras las ventas. ¿Necesitarías duplicar los recursos? Si es así, posiblemente tu negocio no sea escalable.

Los nuevos emprendedores sin experiencia son menos propensos a atraer inversión cuando se ponen en marcha. Esto puede sonar desagradable para los que empiezan ahora, sí, pero es importante tenerlo en cuenta. Aunque también aquí hay excepciones, la regla general es que contar con personas con experiencia en el arranque de tu proyecto minimizará el riesgo, tanto para el propio proyecto, como en la cabeza de los inversores. Está demostrado que las personas que han pasado por alguna startup tienen más probabilidades de éxito que las personas sin experiencia.

Consejo: Si ves complicado conseguir inversión externa, no pierdas tu tiempo. Revisa tu plan de negocio para hacer que funcione con menos recursos. Esto significará un crecimiento más lento o concentrarse en solo una parte del negocio en el inicio. Ve generando ventas. Gasta e invierte con cuidado. Y la buena noticia en este caso es que si lo haces por ti mismo, serás el propietario de todo.

 

Mito 2: Alcanzar el éxito es conseguir que los inversores digan Sí

Realidad: Saltar al mundo de los negocios de la mano de los inversores equivocados puede convertirse en una pesadilla.

Podrías acabar lanzando a perder tu vida y tu negocio. No tengas duda en que vas a estar mucho mejor sin ninguna inversión que compartiendo tu negocio con un inversor con el que no te gusta trabajar.

Piensa en el hecho de tener objetivos compartidos y en lo difícil que es coincidir en la forma de pensar a la hora de trabajar. La relación empresario-inversor es parecida al matrimonio. Así que, obviamente, para tener un mal matrimonio, mejor que no te cases.

Un verdadero proceso de financiación exitoso es resultado de una asociación que ofrezca beneficios más allá del propio dinero. Así pues, tu objetivo no es solo conseguir inversores, sino que debes tratar de conseguir inversores compatibles. Gente con la que puedas trabajar, personas que realmente te ayuden a tener éxito. Personas que te ofrecen sus habilidades, contactos y experiencias para complementarlas con las que tú tienes.

 

Mito 3: Todas las presentaciones para inversores tienen la misma estructura

Realidad: Decide si tu pitch es un pitch analítico o conceptual. Todo dependerá del objetivo y de la situación.

Diseñar una presentación vistosa, correcta y elaborada y aprendérsela de pi a pa hasta el punto de que cada palabra esté programada puede ser una buena estrategia para parecer más seguro y transmitir más potencia cuando buscas inversión. Y es cierto que practicar el discurso te ayudará, pero no que siempre sea el mismo.

La presentación de tu proyecto puede estar basada en un estudio profundo, reforzada con muchos datos, bien analizados y de los que se pueda extraer conclusiones clave o por lo contrario puede ser más conceptual, motivadora y aspiracional.

Seguramente una combinación de estas dos vertientes pueda darnos la fórmula ganadora. Sin embargo, no puede ser siempre la misma. Tampoco tu público será el mismo. Y aunque tu objetivo siempre será el de captar interés para levantar inversión, hay diferentes tipos de inversores y cada vez te encontrarás con una situación distinta.

Trata de adaptar la información de tu presentación para optimizarla de acuerdo con quien reciba el mensaje. Unas veces será más apropiado justificar todo con cifras, otras veces estarán esperando que cuentes esa fantástica historia.

 

Mito 4: Evita hablar de nada que pinte a tu negocio como arriesgado y baje la confianza de los inversores

Realidad: Identifica y maneja tus factores de riesgo.

Es habitual encontrarse con emprendedores que piensan que no deben hablar de sus puntos débiles. Y la verdad es que a pocos nos gusta hablar nuestros defectos, porque duele. Sin embargo, un discurso en el que no se tiene en cuenta aquello en lo que podemos mejorar no es creíble.

Cuando nos lanzamos a presentar nuestra startup ante inversores no podemos dejar ver nuestro lado feble para no generar desconfianza. Sin embargo, un discurso en el que se hable de aquellos puntos en los que se puede mejorar, identificándolos claramente, enumerándolos y posicionándose ya sobre cuál puede o debe ser la estrategia o solución te distinguirá como un buen gestor del proyecto.

Si no hablas de lo que no está perfecto y un inversor lo identifica puede pensar dos cosas, o que intentas ocultarle información para engañarlo o que no conoces bastante sobre tu proyecto. Así que no te cortes. Identifica, cuantifica y valora.

Es cuestión de estadística. Cuantas más variables conozcas, mayor control tendrás sobre el resultado.

 

Mito 5: Argumentar que no tienes competidores es una fortaleza

Realidad: Infórmate y archiva todos los tipos de competidores y argumenta tus ventajas competitivas.

Al igual que en el punto anterior, el silencio o las mentiras no te ayudarán. Decir que no tienes competidores es algo arriesgado. Para empezar es arriesgado porque es muy difícil que no tengas competidores. Raramente vas a ser el primero en inventar algo (aunque no es imposible, claro).

Tarea obligada: rastrea el mercado como si tu vida fuera en ello. Analiza y archiva todo tipo de competidor, ya sea directo o indirecto y valora qué aporta tu proyecto respecto a cada uno de ellos.

Es muy importante que sepas identificar en qué se diferencia tu startup y saber argumentar cuál o cuáles son tus ventajas competitivas respecto a otras.

Si controlas estos factores, tendrás muchos puntos ganados de cara a los posibles inversores. No solo demuestras tener controlado el entorno que puede influir directamente sobre tu startup, sino que además conoces a la perfección en qué eres más fuerte que el resto.

 

Mito 6: No te compares con otras compañías porque eres único

Realidad: Haz un pith con analogías

Otra situación bastante habitual es encontrarnos con opiniones que recomiendan no compararse con nadie cuando defiendes tu startup. Y es cierto que puede quedar malsonante o pueblerino sin un enfoque adecuado, pero nada más lejos de la realidad.

Comparar las funcionalidades de tu proyecto con algunos aspectos de otras startups de éxito o valorar tus potencialidades respecto a otras suele ayudar mucho a generar una idea clara sobre qué haces o qué vendes.

El inconveniente es que tienes que tener muy estudiados los detalles. Pero de nuevo, si demuestras dominar y tener estudiado tanto el entorno competitivo, como también todos los aspectos de tu startup, conseguirás transmitir una confianza mucho mayor hacia los inversores.

 

Mito 7: Céntrate en la presentación de hoy. El futuro ya vendrá.

Realidad: También debes pensar en la próxima ronda tras la que estás intentando levantar

Para muchos esto es una filosofía de vida. No pensar en lo que vendrá, vive el presente y ve “partido a partido”. No es mala idea, pero créenos, también hay que mirar hacia adelante.

Siempre hay que estar preparado para un plan B. Tener alternativas para si no consigues levantar la financiación que tienes prevista te ayudará a levantarte del golpe. Una Startup no puede permitirse no saber qué hacer tras recibir la negativa de unos inversores.

Por otro lado, también hay que tener un plan para el siguiente paso, es decir, para el caso de que sí que consigas inversión. Aunque seguramente habrá otros factores que participarán de tu startup, ya sea el propio business angel o la corporación inversora, debes tener un mínimo plan de qué hacer tras la inyección de capital. Y seguro que estás pensando “claro que tendré un plan, se lo habremos presentado a los inversores, si no, no nos tendrán en cuenta”, sí es cierto. Pero a lo que nos referimos es a que vayas pensando en cuál sería el próximo escalón del negocio.

Aunque pueda parecer “hierbas”, tratar de visualizar posibles situaciones futuras y pensar cual sería nuestro plan y nuestra reacción en dichas situaciones, nos ayuda a estar preparados y prevenidos para las mismas.

 

Y hasta aquí este listado de 7 mitos sobre la financiación en startups. ¿Qué opinas al respecto? ¿Añadirías algún otro mito? Seguro que da para otro post!

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